ritmo


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Sinónimos para ritmo

Sinónimos para ritmo

Ejemplos ?
- Una mujer esbelta y de atractivo vestuario cantaba al ritmo de Mack, the Knife para divertir a los asistentes y se deshacía en frenéticos y voluptuosos balanceos sin cansarse de repetir aquella melodía sensual al unísono del conjunto de jazz que la acompañaba.
Semejantes a los coribantes, que no danzan sino cuando están fuera de sí mismos, los poetas no están con la sangre fría cuando componen sus preciosas odas, sino que desde el momento en que toman el tono de la armonía y el ritmo, entran en furor, y se ven arrastrados por un entusiasmo igual al de las bacantes, que en sus movimientos y embriaguez sacan de los ríos leche y miel, y cesan de sacarlas en el momento en que cesa su delirio.
El universo de la información crece avasalladoramente día con día y la mente de la juventud debe intentar crecer a su ritmo, pues corre el riesgo de quedarse atrapada en el cubículo de la mecanización burocrática o el hartazgo vacuo de los sentidos.
El amor se despierta en el gris de su ritmo, Nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre, Pero nuestro optimismo se convierte en tristeza Al contemplar las gotas muertas en los cristales.
Alfredo Ferreiro y el medio frenético y cambiante que lo envuelve para mecerlo forma una integración, de tal modo el vaivén nervioso del poeta refleja la andanza de las calles y reproduce el ritmo civilizado de un motor a explosión.
Y envueltos en la música, a veces cadenciosa, a veces estridente; en momentos monótona y en otros vibrante y meliflua, se iniciaba la danza que duraba horas y horas, hasta que reconfortados, nuevamente aparecían los grandes poetas que al ritmo de la melodía cantaban, primero ellos; luego acompañados por todos los que participaban en el MITOTE o gran fiesta.
Cuando vio que la iglesia se encontraba casi llena y que la misa principiaba, atravesó el jardín con ritmo ágil, llegó hasta las puertas del templo y quitándose el anochecido sombrero, entró.
En su pánico constató, sin embargo, que no tenía fiebre ni ardor de garganta, y el corazón y pulmones conservaban su ritmo normal.
Hízose en su interior un gran silencio, como si la lluvia, los ruidos y el ritmo mismo de las cosas se hubieran retirado bruscamente al infinito.
Y aquí es la música, como antes la medicina, la que produce el acorde estableciendo el amor y la concordia entre los contrarios. La música es, pues, la ciencia del amor en lo relativo al ritmo y a la armonía.
Podeley, cuya fiebre anterior había tenido honrado y periódico ritmo, no presagió nada bueno para el de esa galopada de accesos casi sin intermitencia.
Isabel se detuvo a contemplar los hilitos del agua, a escuchar el musical ritmo, y recordó sus propias lágrimas, y sintió nuevamente preñados de ellas los ojos y rebosante el corazón...