rugir

(redireccionado de rugió)
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  • verbo

Sinónimos para rugir

Ejemplos ?
Para que nos perdonen, hay que perdonar. -A Rabí Jesúa, el impostor, si volviese al mundo, debieran crucificarle otra vez -rugió Raquel, con luz siniestra en la mirada.
-Pos la señá Tomasa me dijo: «Mía, Juan: cuando el barco esté ya mu lejo, pero que mu lejo de la badía, entonces le dices a Antonio que no sea mucho lo que se apesaumbre por la Olores, que a la Olores la vide yo un día de plática, y de argo más que de plática, con el hijo del amo de su lagar en el Arroyo de las Flores.» -¡Eso es mentira! -rugió el Caravaca, retando a Juan Galindo con la actitud y con la fulgurante mirada.
Sonó una voz dulcísima en las alturas, y despejose el firmamento y apagose el volcán, y el lago que formaba la lava se convirtió en una hermosa pradera. El diablo rugió al oír aquella voz, que dijo: -¡Réprobo!
Al sentir la presión de aquellos dedos duros como garras, el capitán se sacudió, arrojando una especie de bramido que hubo de ser grito de cólera; pero ella, muda e implacable, introdujo allí el cuchillo, lo revolvió con un gesto de espantosa saña, y luego cortó con todas sus fuerzas, sujetando bajo sus rodillas la mano de la víctima, que tentó alzarse convulsa. —Al ñudo ha de ser!—rugió el dragón-hembra con ira reconcentrada.
Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres tragos. Pero no había sentido gusto alguno. —¡Te pedí caña, no agua! —rugió de nuevo—. ¡Dame caña! —¡Pero es caña, Paulino!
-¡Esto quería yo! -rugió el despechado amante con salvaje gozo, lanzándose sobre Carlos, llameante la mirada, apretados los puños.
-¡No he sido yo! -rugió el interpelado pálido de cólera. El capataz se encogió de hombros con indiferencia, pero viendo la inmovilidad del obrero y la furiosa mirada que brotaba de sus ojos, le gritó con imperio: -¿Qué haces ahí, maldito holgazán?
-¡Eso no, canastos, eso no! ¡Mi primo no ha pagado nada! -rugió el Capitán con suma nobleza-. ¡Pues no faltaba más, estando yo en el mundo!
El viejo imploró: -No es engaño, amito, lo juro por las llagas de Nuestro Señor. Don Simón Antonio rugió con voz estentórea: -¡Ah, con que no es mentira, bandido, ladrón!
y sales de aquí y no entras nunca... -¿Tú a mí? -rugió el borracho-. ¿Tú a mí? Ahora mismo voy a patear esas payaserías que haces...
-¡Nunca! -rugió la Reina furiosa, arrojando un tintero contra la pobre Lagartija. (La infeliz Lagartija había renunciado ya a escribir en su pizarra con el dedo, porque se dio cuenta de que no dejaba marca, pero ahora se apresuró a empezar de nuevo, aprovechando la tinta que le caía chorreando por la cara, todo el rato que pudo.) -Entonces las palabras del verso no pueden atacarte a ti -dijo el Rey, mirando a su alrededor con una sonrisa.
Entonces, yo, plantándome frente al Capitán, comencé a chillar en defensa de mi primo; pero el Capitán, cruzándose de brazos, rugió: —No toleraré que nadie alarme por su propio gusto a la tripulación.