Ejemplos ?
Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor que pasa por las vértebras enormes de los Andes. Si clamáis, se oye como el rugir del león.
¡Es un monstruo que nos enseña ya los dientes, que nos abre ya sus fauces, y que dentro de pocos minutos nos habrá tragado! ¿No lo oyes rugir?
Hasta el lunes siguiente habrá de reanudarse y en donde unas horas antes todo era ruido, agitación, movimiento, rugir de aparatos mecánicos, constante ir y venir de trabajadores, reina complaciente la calma con su séquito de tristezas fatigadas.
CAPÍTULO V Como un prodigio, todos los que me habían torturado: árboles, ratas, murciélagos, felinos, aves, estrellas, principiaron a cantar unos, a reírse otros, a murmurar los que más, a rugir en un terrible clamor de voces macabras que unas a otras se confundían: chirridos, berridos, alaridos, bramidos, rugidos.
Bajo la claridad viva de las bombillas, semiocultas entre el follaje, que se combinaba con la lunar, estaban con aquel atavío, seductoras, habiendo echado el resto en peinado, joyas, perfumes, guanteado flexible hasta el codo y calzado finísimo sobre medias exquisitamente caladas. Era todo rugir de sedas, parloteo de excitación, rechispeo de diálogo, escaramuzas de coquetería.
tu voz elocuente: Lo infinito circunda tu frente, Lo infinito sostiene tus pies. Ven: al bronco rugir de las ondas Une acento tan fiero y sublime, Que mi pecho entibiado reanime, Y mi frente ilumine otra vez.
«Vamos, dijo uno, adonde el elefante manso de la casa del rajá, que es príncipe generoso, y nos dejará saber cómo es.» Y a citas del príncipe se fueron, con su turbante blanco y su manto blanco; y oyeron en el camino rugir a la pantera y graznar al faisán de color de oro...
-respondió la hormiguita. El toro se puso a rugir; la hormiga se tapó los oídos con ambas patas. -Sigue tu camino -le dijo al toro-, que me asustas, me asombras y me espantas.
Señor, la vuestra el vítor mereciera cuando al León que el mar tiene domado, del Po habiendo ocupado la ribera de Francolino a donde muere ahogado, hicisteis tal, que aunque rugir lo oyera, no he de temer, si vos me estáis al lado.
Si escucho a los euros rugir tempestades, conozco que agitas las orlas del manto, y el soplo produces que arranca ciudades y allana los montes, Dios fuerte, Dios santo.
Y el héroe con titánica osadía aumenta en majestad, en gracia aumenta al furioso rugir de la tormenta, y batiendo las alas a porfía los crudos huracanes atormenta.
Su pulso empezó a latir con violencia en sus venas; pálido como la muerte, miró fijamente a Clara, sus ojos lanzaban chispas y empezó a rugir como un animal salvaje; luego empezó a dar saltos mientras decía riéndose a carcajadas: ?¡Gira muñequita de madera, gira!