sacerdote


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Sinónimos para sacerdote

Sinónimos para sacerdote

Ejemplos ?
Ya sonreía afectado por ideas seductoras, ya el entrecejo fruncía por negros recuerdos de otras; y tan absorto se hallaba con sus visiones gloriosas, que ya alzaba el sacerdote la sacratísima forma, y él, sin bajarse a adorarla, en su quietud silenciosa continuaba con escándalo del pueblo que cree y adora.
Fue necesaria la valentía de un buen sacerdote para exorcizar la iglesia, pero hubo quienes afirmaron después que para ello habría bastado simplemente la luz.
De poder dar de trompadas á cualquier sacerdote, siempre que no fuese obispo; y que así anduviese muy circunspecto su señoría el racionero Visitador.
L PADRE OROZ Allá por los no muy remotos años en que dominaba el Perú la usurpadora autoridad del general Santa-Cruz, existía, en el convento de franciscanos de la ciudad del Cuzco, un sacerdote, conocido con el nombre de padre Oroz y que gozaba de gran influencia en el pueblo.
Un hijo de un pobre labrador oyó decir un día en la iglesia al sacerdote que quien quiere ir al cielo tiene que andar derecho. Se puso en camino, marchando siempre en línea recta por montes y por valles, sin hacer nunca ningún rodeo.
El domingo próximo vendrás conmigo al festín celestial. El sacerdote pensó que le ordenaba Dios dar la comunión al pobre niño y le preparó para aquel gran día.
Al aparecer, media hora más tarde, el sacerdote en la estancia, un silencio solemne imperó en ella; sólo se oía el estertor de la moribunda; ésta miraba con expresión de terror a don Leovigildo, que habituado a aquellas tristes escenas y a tener que poner un consuelo en todo el que se disponía a atravesar los aterradores umbrales, la contemplaba con serena expresión llena de amor y de dulcedumbre.
No será necesario añadir que los cristales de los anteojos que usaba la anciana dama, ella misma los había cambiado por otros que se adaptaban mejor a mis años, y que se ajustaron perfectamente a mi vista. El sacerdote, que no había hecho sino fingir aquel fatal enlace, era un amigo de Talbot y no un auténtico clérigo.
Y habló de cierto hombre que cayó en manos de ladrones. Se acuerdan que un Levita y un sacerdote pasaban por el otro lado; no se detuvieron a ayudarlo.
El viejo y la vieja le miraron pasmados, sin saber lo que les pasaba: él, con su zueco a medio desbastar en la mano; ella, con una sarta de cebollas que acababa de enristrar; y como su ilustrísima, sofocado de emoción, no pudiese articular palabra, tuvo el arcipreste -sacerdote de explicaderas, orador sagrado de renombre, de genio franco y despejado- que tomar la ampolleta y dirigirse a los dos aldeanos atónitos y algo recelosos además -no se sabe nunca qué intenciones traen los señores.
El semblante de Rosalía reverberó con aquel pálido destello de esperanza surgido en su pecho, y oprimiendo convulsivamente el escapulario blanco y azul que acababa el sacerdote de ceñir a su cuello, lo besó con ferviente ahínco, y -Gracias, padre -balbució, a la vez que dos lágrimas se perdían como en una placa candente al rodar en sus mejillas.
El propio Hernán Cortés mandó asesinar a Fray Juan de Tecto, sacerdote que envío el rey de España y que trató de proteger a Cuauhtémoc, motivo por el cual fue ejecutado.