sedar

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Sinónimos para sedar

apaciguar

Ejemplos ?
Los cascos y coseletes de la indómita Cantabria, de los fieles castellanos las dobles cueras y calzas; las fulgentes armaduras, de los infanzones gala, del ligero valenciano los zaragüelles y mantas; de chistosos andaluces los sombrerones y capas, y las chupas con hombreras y con caireles de plata; los turbantes granadinos, jubas, albornoces, fajas; los terciopelos y sedas de vestes napolitanas; de la Bélgica los sayos con sus encajes y randas; los milaneses justillos con las chambergas casacas, y las esplendentes plumas teñidas de tintas varias, con los arcos y las flechas que el cacique indiano gasta, forman un todo indeciso que cubre la extensa plaza de movibles resplandores, de confusión bigarrada.
Está llena de sedas con recamos de flores y pájaros, llena de palanquines y colmillos de elefante, esa casa de dos techos de Siam, el pueblo de la ceremonia y del arroz.
¿Y Grecia, esa de la puerta baja con un muro a cada lado, con la historia de antes en uno, antes de que los romanos la vencieran cuando fue viciosa, y la vida del trabajo de hoy, en antigüedades, en mármoles rojos, en sedas finas, en vinos olorosos, desde que resucitó con la vuelta a la libertad, y tiene ciudades como Pireo, Siracusa, Corfú y Patras, que valen ya por lo trabajadoras tanto como las cuatro famosas de la Grecia vieja: Atenas, Esparta, Tebas y Corinto?
Por fin entre aquel maremágnum de rasos, terciopelos, encajes y sedas, apareció una bata negra, lisa, completamente lisa, algo pasada de moda, ..
Las luces postreras despiden apenas destellos, que tiemblan. La choza plebeya, que horcones sustentan; la alcoba, que arrean cristales y sedas; al sueño se entregan.
Y por sobre los templos hindús, con sus torres de colores y su monte de dioses de bronce a la puerta, dioses de vientre de oro y de ojos de esmalte, está, lleno de sedas y marfiles, de paños de plata bordados de zafiros, el Palacio Central de todas las tierras que tiene Francia en Asia: en una sala, al levantar una colgadura azul, ofrece una pipa de opio un elefante.
Tampoco merece versos y fama tal diversión, ya reflejo débil, copia degradada de las justas que ha dos siglos los caballeros usaban con gloria, que nunca gloria en donde hay peligro falta, y en que las picas de guerra dobles petos abollaban, no los juncos inocentes, sedas, brocados y holandas.
El escaparate (si con tanta pompa ha de calificarse la delantera de Bonaret) luce -en lugar de crujientes sedas y muebles terciopelos, cacharros artísticos o sombreros recargados de plumas- algunas sartas de cuentas verdes, cajitas de cartón llenas de abalorio, naipes bastos, tijeras enferrizadas, navajillas tomadas de orín, madejas de felpa y estambre para bordar...: todo atrasado de fecha medio siglo, cubierto de un tul gris por el polvo; en términos, que los ojos perspicaces y burlones de los ociosos marinedinos comprobaron diariamente los progresos del tapiz que tejía una gruesa araña, muy pacífica, en el ángulo izquierdo del escaparate.
Sobre una alfombra, que imitara en vano El tiro sus matices -si bien era De cuantas sedas ya hiló gusano Y artífice tejió la Primavera-, Reclinados, al mirto más lozano Una y otra lasciva, si ligera, Paloma se caló, cuyos gemidos -Trompas de Amor- alteran sus oídos.
Desde ese momento, todo lo bueno o deseable, por encima de lo que pudiera servir para la mínima subsistencia de los trabajadores, fue sistemática y exhaustivamente recogido por los capitalistas, para ser intercambiado con países extranjeros por oro y gemas, sedas, terciopelos, y plumas de avestruz, para los ricos.
A la matrona romana Leta propone sobre la educación de su hija, entre otros consejos, los siguientes: «Tómale de memoria cada día el trozo señalado de las Escrituras...; que prefiera los libros divinos a las alhajas y sedas...
Y si quieres acabar de saber cómo estos son los que sirven allá a la locura de los hombres, juntamente con los plateros y buhoneros, has de advertir que si Dios hiciera que el mundo amaneciera cuerdo un día, todos estos quedaran pobres, pues entonces se conociera que en el diamante, perlas, oro y sedas diferentes pagamos más lo inútil y demasiado y raro que lo necesario y honesto.