sediento

(redireccionado de sedienta)
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  • adjetivo

Sinónimos para sediento

deseoso

Sinónimos

Ejemplos ?
¡Tú, al menos, podrías en gélida losa Con luz misteriosa Mi nombre alumbrar; Y el ave sedienta verá con ternura De un pobre poeta la lágrima pura, Allí sobre el mármol tranquila brillar...!
El cielo no se viste de hermosura, negras nubes presagian tempestad, la tierra está mojada de amargura y sedienta de amor y claridad.
Él quiere saberlo todo, quiere aprenderlo todo. Ved cómo sobre la tierra sedienta caen las gotas de la lluvia que, en el acto, se secan.
Al fin, sin velle a mi posada vuelvo; que es, aunque sin razón, príncipe airado; la noche toda en confusión me envuelvo, sin atreverse el sueño al gran cuidado; y al fin, en ausentarme me resuelvo, y el cuerpo huyendo al peligroso estado y a la inquietud de la ambición sedienta, vivir con mis vasallos y mi renta.
Llena mi copa con dorado vino, Que los cuidados y el dolor ahuyenta: Él, adorada, a mi sedienta boca Muy más grato será de ti probado, Y a tus labios dulcísimos tocado.
Eran las tres y media de la tarde, y el sol de enero partía la tierra sedienta e inflamada, cuando con la cara incandescente, los ojos saltados, sin gorra, las manos ensangrentadas por los zarzales hostiles, saltamos por la ventana del dormitorio.
En el rosado cáliz que aúreas mieles rebosa da de beber a tu alma sedienta de ideales; ¡Psiquis es una mariposa que, al revolar, se posa sobre la carne rosada de las rosas carnales!
¡Oh infortunada! ¿Qué grave ira se ha apoderado de tu corazón, qué rabia fatal, sedienta de sangre, te ha trastornado? Funesta expiación amenaza a los mortales, cuando riegan la tierra con sangre de sus parientes, y para castigo de los parricidas el cielo envía a las familias calamidades proporcionadas a la pena que merecen.
24 Mejor es estar en un rincón de casa, Que con la mujer rencillosa en espaciosa casa. 25 Como el agua fría al alma sedienta, Así son las buenas nuevas de lejanas tierras.
Sobre la tempestad de opacas tintas que finge el cielo, el Iris de oro, grana y azul suelta las cintas, y el mar muge o se duerme, y trina el ave o al nido torna, en tanto que la brisa de primavera suave lucha de invierno con el cierzo frío, y el cáliz cierra o ábrelo indecisa la flor sedienta a un alba sin rocío.
Hasta se atrevió, cuando nadie le miraba, a probar aquella bebida, en la cual encontró el sabor de una excelente ginebra. Como era una naturaleza sedienta, pronto se sintió tentado a repetir el trago.
Amontonando una conversación abundante de pretextos vagos para visitarle, torrentes de palabras que lo entontecían a Erdosain, que con la boca sedienta y las manos temblorosas, no se atrevía a echarlo de su casa.