sediento

(redireccionado de sedientos)
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  • adjetivo

Sinónimos para sediento

deseoso

Sinónimos

Ejemplos ?
Amo tus pasos que borró la tolvanera tras la venta cotidiana de un empleo construido en tanta oferta, donde sentiste por primera vez incendios de sedientos manatíes que en su acecho te enredaban sin un ruego en solitarios lechos.
Como intermediario y coadyuvante espera en la playa un grupo de muchachas alegres de carácter y de profesión, ante las cuales los sedientos lanza su ¡ahijú!
En dieciocho días cruzó con su ejército los Andes altísimos y fríos: iban los hombres como por el cielo, hambrientos, sedientos: abajo, muy abajo, los árboles parecían yerba, los torrentes rugían como leones.
En este cambio de quicio a que asistimos, y en esta refacción del mundo de los hombres, en que la vida nueva va, como los corceles briosos por los caminos, perseguida de canes ladradores; en este cegamiento de las fuentes y en este anublamiento de los dioses, –la naturaleza, el trabajo humano, y el espíritu del hombre se abren como inexhaustos manantiales puros a los labios sedientos de los poetas: –¡vacíen de sus copas de preciosas piedras el agrio vino viejo, y pónganlas a que se llenen de rayos de sol, de ecos de faena, de perlas buenas y sencillas, sacadas de lo hondo del alma, –y muevan con sus manos febriles, a los ojos de los hombres asustados, la copa sonora!
¡Afuera voz de mis tres Andrades, sedientos de sangre, borrachos de alcohol y de sexo, que, tendidos sobre los potros salvajes, con el lanzón en la mano, atravesabais las poblaciones incendiadas atronándolas con nuestro grito: Dios es pa reírse del; el aguardiente pa bebérselo; las hembras pa preñarlas, y los españoles pa descuartizarlos!
¿Qué diré de los milagros que caminando por el desierto los israelitas hizo Dios en tanto número y tan estupendos, como de las aguas, que no pudiendo ser bebidas por su amargura, echando en ellas un leño, como el Señor lo había mandado, perdieron su amargura y hartaron a los sedientos...
A Manolo Ayuso I ¡Viejos olivos sedientos bajo el claro sol del día, olivares polvorientos del campo de Andalucía! ¡El campo andaluz, peinado por el sol canicular, de loma en loma rayado de olivar y de olivar!
La Dalila continuaba anclada bajo el Castillo de Ulúa, y la divisamos desde larga distancia, cuando nuestros caballos fatigados, sedientos, subían la falda arenosa de una colina.
Y tus labios tan sedientos de ternezas inflamaban mi sendero de sorpresas Apresado en tus violencias encarnadas caías en voluptuosas enramadas y destrozando las alfombras de mi lecho quedaban tus orgasmos al acecho de hojarascas que se hicieran troncos para domar los alcatraces broncos.
X No quisiera morir, pero el adiós les miento; adiós a los traidores, ¡vanos!, de mi sexo; adiós a las vírgenes y hasta los mancebos; adiós las putas y sus besos perniabiertos; adiós los moteles donde se parchan celos; adiós los triángulos de las vergudas hechos; adiós los resoplidos de los inconexos; adiós los maricones de mujer sedientos; adiós las lesbianas de disfrazados pechos; adiós los machillos en sus vaginas presos; adiós a lubricantes para culos nuevos; adiós a los perreznos que nunca supieron después del orgasmo crear otros universos.
4 Sus hijos estarán lejos de la salud, Y en la puerta serán quebrantados, Y no habrá quien los libre. 5 Su mies comerán los hambrientos, Y sacaránla de entre las espinas, Y los sedientos beberán su hacienda.
Esta es la heredad de los siervos de Jehová, y su justicia de por mí, dijo Jehová. Isaías 55 1 A TODOS los sedientos: Venid á las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed.