sirio


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Sinónimos para sirio

siríaco

Sinónimos

Sinónimos para sirio

siriaco

Sinónimos

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Arde la cimera de Eneas sobre su cabeza, el penacho arroja llamas y del áureo escudo brotan grandes relámpagos, no de otra suerte que cuando en una noche serena enrojece el cielo con sangriento y lúgubre resplandor un cometa, o cuando sale el ardiente Sirio, trayendo a los míseros mortales sed y enfermedades, y contristando el cielo con su aciaga luz.
Cada paso ordinario del Sirio y su familia era de unos treinta mil piés de rey: seguíale de léjos el enano de Saturno, que perdía el aliento, porque tenia que dar doce pasos miéntras alargaba el otro la pierna, casi como un perrillo faldero que sigue, si se me permite la comparación, á un capitán de guardias del rey de Prusia.
Los que no perdían la dulce vida, la arrastraban entre crueles enfermedades; pasaba esto en la estación en que Sirio abrasa con sus rayos los campos esterilizados; las hierbas estaban secas, y las mieses, agostadas, negaban todo sustento.
Después, por último, dejen en reposo tus servidores sus rodillas y desúnzanse los bueyes. Cuando Orión y Sirio lleguen a la mitad del Urano, y cuando Eos la de los dedos rosados mire a Arcturo, ¡oh Perses!
Sea como fuere, á nuestros caminantes les pareció cosa tan chica, que se temiéron no hallar posada cómoda, y pasáron adelante como hacen dos caminantes quando topan con una mala venta en despoblado, y siguen hasta el pueblo inmediato. Pero luego se arrepintiéron el Sirio y su compañero, que anduviéron un largo espacio sin hallar albergue.
Pues que tú no viudas yaces las noches, para nada callado, tu lecho lo clama, de guirnaldas y sirio olivo fragante, y el almohadón, y las bolsas, y este y aquel hundido, y de tu trémulo lecho la agitada argumentación y su circunvolución.
Mi patria, respondió el genio, dista quinientos millones de leguas del Sol, y es aquella estrellita junto á Sirio, que estás viendo desde aquí.
abia en uno de los planetas que giran en torno de la estrella llamada Sirio, un mozo de mucho talento, á quien tuve la honra de conocer en el postrer viaje que hizo á nuestro mezquino hormiguero.
13 Pellico azul en túnica de nieve, trenzado en rubio sol, cayado en mano, abarca en pie de compostura breve, donaire asaz feliz, cuerpo lozano, todo esto contemplé, pues si se mueve, ni fénix sirio, ni pavón romano, imitarán la pompa que ella hacía, aunque les preste su compás el día.
Y, si quieres hallar una tan extremada y completa, puedes, iluso poeta, irla a buscar a la luna o a más lejano planeta. A mil millones quizá de leguas lejos de acá, en Aldebaran o en Sirio, el portento se hallará que busca aquí tu delirio.
¡y con asombro y amargura y duelo, alcé mi rostro a contemplar el cielo!... Sirio radiante sin cesar lucía; Saturno, inmóvil, del cenit miraba la vida universal...
Algún algebrista, casta de gente muy útil al público, tomará á este paso de mi historia la pluma, y calculará que teniendo el Señor Don Micromegas, morador del pais de Sirio, desde la planta de los piés al colodrillo veinte y quatro mil pasos, que hacen ciento y veinte mil piés de rey, y nosotros ciudadanos de la tierra no pasando por lo común de cinco piés, y teniendo nuestro globo nueve mil leguas de circunferencia, es absolutamente indispensable que el planeta dónde nació nuestro héroe tenga cabalmente veinte y un millones y seiscientas mil veces mas circunferencia que nuestra tierra.