soñador

(redireccionado de soñadores)
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  • adjetivo

Sinónimos para soñador

Ejemplos ?
En primer término está la negrura de los coches que esplende y quiebra los últimos reflejos solares; los caballos orgullosos con el brillo de sus arneses, y con sus cuellos estirados e inmóviles de brutos heráldicos; los cocheros taciturnos, en su quietud de indiferentes luciendo sobre las largas libreas los botones metálicos flamantes; y en el fondo de los carruajes, reclinadas como odaliscas, erguidas como reinas, las mujeres rubias de los ojos soñadores, las que tienen cabelleras negras y rostros pálidos, las rosadas adolescentes que ríen con alegría de pájaro primaveral, bellezas lánguidas, hermosuras audaces, castos lirios albos y tentaciones ardientes.
Y al recuerdo doliente de otra vida caminada en el éxtasis de ritmos soñadores y discretos las horas cayeron devoradas por sus valles desangrados de universos.
Y en los puños liberados de miserias se navegue y en las risas constructoras de cadencias se deslave y en los ojos soñadores de justicias se disgregue reviviendo en el escombro de las muertes el enigma original del vuelo humano –predestino de guiador galáctico– labrado en lo discreto del océano, mas confundido por arenas movidosas –subhumanos intermedios de las bestias– –eslabones perdidos no perdidos– –existentes– y ocultado por disfraces del oleaje –acción convenciera del ególatra– –narciso bananero, nazi, fascista, empedrador emperador, rey presidente, cacique o simplemente jefe de universos enanados, ficción manipulada de ser grande, siendo mínimo molusco.
La pequeña cabeza, de un mode­lado delicioso, inclinábase ligeramente a un lado, como si el cuello, delgado y frágil al modo de una caña, no pudiese apenas soportar el peso de tanta belleza; los labios esta­ban un poco entreabiertos y parecían conformados para una suave música, y en sus ojos soñadores se leían las sor­presas de la más tierna pureza virginal; ceñida en su vesti­do de blanco crespón de China, con un gran abanico de plumas en la mano, parecía una de esas delicadas estatuillas descubiertas en los bosques de olivos próximas a Ta­nagra; y había en su postura y en su actitud rasgos de gracia helénica.
De las almas tristes celeste beleño, fuente inagotable para todo ensueño, eficaz alivio de todo sufrir. Bálsamo piadoso para toda herida, de los soñadores dulce prometida que nos indemnizas del mal de vivir.
Y vi como el amigo se escondió tras la conveniencia; el héroe se volvió energúmeno; el santo cayó en la hipocresía; el sabio se llenó de oro; los soñadores afilaron los dientes; el compañerismo se despilfarró en ebriedades; el ideal se volvió exhibicionismo.
Dios no quiso hacer de ellos seres contradictorios. Son harto soñadores; y la política es, como la tumba, la más desconsoladora de las realidades.
¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello al paso de los tristes y errantes soñadores? ¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello, tiránico a las aguas e impasible a las flores?
Yo había halagado a la amada tiernamente con mis juramentos y frases melifluas y cálidas, y juntos seguíamos en un lánguido dúo de pasión inmensa. Habíamos sido hasta ahí dos amantes soñadores, consagrados místicamente uno a otro.
Como se sabe, ni la generación de los soñadores, ni tampoco la siguiente, conocieron el positivismo, aunque en sus motivos y enfoques lo anticiparon hasta el punto que, de Alejandro Korn a Leopoldo Zea, pocos se atreven a negar la existencia de un positivismo autóctono latinoamericano, con un desarrollo paralelo pero independiente del comtismo europeo.
Al que apelaba sin falta, cuando, cumplidos todos sus deberes ordinarios, vulgares, fáciles, como pensaba ahora, aunque sintiéndolos difíciles, se quedaba sola, velando junto al quinqué, esperando al buen Osorio, que, allá, muy tarde, volvía con los ojos encendidos y vagamente soñadores, con las mejillas coloradas, amable, jovial, pródigo de besos en la nuca y en la frente de su eterna compañera, besos que, según las aprensiones, los instintos de ella, daban los labios allí y el alma en otra parte, muy lejos.
También nos decían soñadores cuando iniciamos la lucha contra Batista y hoy somos los que hacemos las leyes revolucionarias de la república.