sortilegio


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Sinónimos para sortilegio

Ejemplos ?
Te amo despreciándote como se adora a ciertas mujeres que nos seducen con el sortilegio de su belleza sensual y sé bien que los pies de Helena no huellan tu suelo, ¡oh pérfida y voluptuosa Babilonia!
Un malvado sortilegio, que despierta cada otoño y desaparece después, te ha tenido, mi pobre Raimundo, encadenado con juegos engañosos durante muchos años.
oseph von Eichendorff SORTILEGIO DE OTOÑO (Die Zauberei im Herbst, 1808–1809) EL caballero Ubaldo, una tranquila tarde de otoño mientras cazaba, se encontró alejado de los suyos, y cabalgaba por los montes desiertos y boscosos cuando vio venir hacia él a un hombre vestido con ropas extrañas.
Ahora bien, si alguna vez necesitáis un consejo, un sortilegio, un hechizo o un filtro para usar en caso de peligro, de amor o de venganza, vivo allí, al final del puente, en el Château–Gaillard.
En aquella soledad, con los nuevos y hermosos colores de la mañana, se despertaban en mi corazón la imagen de mi amada y todo el sortilegio de la víspera, y yo me sentía feliz sabiéndome amado y correspondido.
El pañero estaba emocionado, pero tenía fe en el sortilegio del cíngaro, pues es sabido que nunca operaciones mágicas, encantos, filtros y sortilegios tuvieron tanto crédito como en aquella época, en que dieron lugar a tantísimos procesos, llenando los registros de los tribunales y compartiendo los mismos jueces la credulidad general.
Por supuesto que el diablo se hacía el sordo, y la bruja, que previamente había recibido la pitanza, daba por terminado el sortilegio, diciendo que si Pateta no se presentaba era porque la víctima tenía miedo o falta de fe.
¿Por qué no? Acero, cromo, níquel. Como un sortilegio la palabra hiende su imaginación. Acero, cromo, níquel. Cada jefe de célula estaría a cargo de una batería.
Estamos acostumbrados a esto desde hace tiempo. Se dice que en los bosques vecinos existe un sortilegio. Muchas veces, en las noches de otoño, esta música llega hasta nuestro castillo.
Sí, esta gente hostigada por miserias domésticas, Molidos por el trabajo y atormentados por la edad, Derrengados y doblándose bajo un montón de basuras, Vómitos confusos del enorme París, Retornan, perfumados de un olor de toneles, Seguidos de compañeros, encanecidos en las batallas, Cuyos mostachos penden como las viejas banderas. Los pendones, las flores y los arcos triunfales Iérguense ante ellos, ¡solemne sortilegio!
No teníamos más hermano que éste, y pensábamos encontrarle una mujer, y casarlo según las leyes de la humanidad. Empero algunas perversas mujeres dadas a la hechiceda, lanzaron sobre él un sortilegio.
Y lo limpió cuidadosamente en la falda, antes de dármelo, y quiso ella misma colocarlo en mi mano: -¿Por qué os trajeron ese anillo? -Para hacer el sortilegio era necesaria una piedra que llevaseis desde hacía muchos años.