tiza


También se encuentra en: Diccionario.
  • sustantivo

Sinónimos para tiza

clarión

Sinónimos

Ejemplos ?
Gabriel, que se había incorporado rápido, con el sem­blante enrojecido, inundado de lágrimas, se volvió hacia la puerta y al ver la amenazadora figura del ama, de pie en el umbral, cogió presuroso el cepillo y la tiza, y con los ojos bajos reanudó en silencio la tarea.
En ese momento llegaron los ingenieros y después de escuchar también con la oreja pegada al muro desenrollaron un plano y se pusieron a trabajar con sus aparatos. Luego marcaron con tiza una cruz en la pared; dieron algunas órdenes al capataz y se marcharon alegres como unas pascuas.
Y mientras el señor Cristóbal dirigíase a apuntar con tiza en uno de los arcos de una de las cuarterolas la última arroba trasegada por Antonio, siguió éste en su penosa labor de desocupar la enorme tina desbordante del oloroso néctar que puso Dios en las vides montillanas.
Nada me complacía tanto como leer o escuchar horribles historias de genios, brujas y duendes; pero, por encima de todas las escalofriantes apariciones, prefería la del Hombre de Arena que dibujaba con tiza y carbón en las mesas, en los armarios y en las paredes bajo las formas más espantosas.
A mitad del camino Barkis se volvió hacia mí y me dijo, con un guiño expresivo (nunca hubiera creído que Barkis fuera capaz de hacer un guiño semejante): -¿Qué nombre había escrito yo en el carro? ---Clara Peggotty --contesté. -¿Y qué nombre tendría que escribir ahora si hubiera tiza aquí? --Otra vez Clara Peggotty -sugerí.
Junto al muro, un lecho de campaña, un estante con revistas y cursos de ciencias militares, y clavado en la pared un tablero negro con su cajita llena de barras de tiza clavada en un ángulo.
Ese hombre, allá en los años de colegio, me había un día asombrado por la precisión de claridad con que expuso, tiza en mano, el binomio de Newton.
La mañana luctuosa en que fue preciso entregar las armas, como acertase a pasar don Juan Boina, que volvía de misa, y fuese visto por un grupo de milicianos, hubo dos o tres silbidos, se cantó el trágala, y el corneta de la compañía se destacó a pintarle con tiza un borrico en la espalda del raglán que ya gastaba entonces.
Y nada aclara mejor que leer a Giap en su libro "Partido y ejército en la guerra del pueblo": "La dirección del partido es la clave que garan­tiza al ejército las condiciones que le permitirán mantener su carácter de cla­se y realizar su tarea revolucionaria.
Lo hizo con tanta habilidad que el pobrecillo jurado (era Bill, la Lagartija) no se dio cuenta en absoluto de lo que había sucedido con su tiza; y así, después de buscarla por todas partes, se vio obligado a escribir con un dedo el resto de la jornada; y esto no servía de gran cosa, pues no dejaba marca alguna en la pizarra.
¿Por qué ese daño? ::La luna, indiscreta, le pinta con tiza, ::una tenue, adherente, blancuzca camisa. Pobre, pobre alero, que abrazas el rancho triste.
–respondió Humberto Grieve– Paco Yunque miente, porque su mamá es la sirvienta de mi mamá y no tiene nada. El profesor tomó la tiza y escribió en la pizarra dando la espalda a los niños.