Ejemplos ?
Pasad, ruidos livianos, Inútiles quimeras, Espíritus mundanos Que de la tierra prófugos Por las tinieblas vais Pasad, sin que al tumulto De vuestros pies profanos De mi palacio oculto La soledad pacífica Pasando interrumpáis.
Pero su envidia no prevaleció contra el jefe Cotuha, quien marchó contra ellos antes de que, jefe, fuera matado por los Iloc, Tal fue el origen de la revuelta y del tumulto de la guerra.
Volvió Genaro a la vida con el tumulto un instante, cercáronle al punto todos, y él que ni entiende, ni sabe lo que pasa en torno suyo, con absortos ademanes miró, y con ojos estúpidos en silencio a todas partes.
Es uno a hierro y fuego el que destruye, y todo el pueblo con espanto huye.» Como el que vez primera oye el tumulto y el repicar de la campana terca, y ve el fuego a ninguno más oculto sino es a él, que toca más de cerca; así Carlos escucha el nuevo insulto, y ve el estrago dentro de la cerca; y tan mal sufre tal que con su gente; acude al ruido y al clamor que siente.
En llegando al Capitolio los matadores, llamaron el pueblo a la libertad. Luego se concitaron grandes clamores, y los discursos diferentes confundieron la ciudad en tumulto suspenso.
Pedro Téllez Girón, duque de Osuna, virrey de Sicilia, en Mecina, cuando por la gabela de la seda se amotinó el pueblo y el rumor de las amenazas armadas confundían la ciudad, pudiendo seguir el ejemplo en semejantes sediciones de otros antecesores suyos, retirándose al castillo para asegurarse, se arrojó en un caballo solo y en cuerpo, con espada y daga, en el mayor hervor del tumulto: el cual, suspendido con resolución tan animosa, de tal manera reverenciaron al que aborrecían, granjeados de su valor, que mandándolos abrir las puertas, y las tiendas, recogerse y dejar las armas, fue pacífica y alegremente obedecido.
Entre las espadas por todas partes relumbrantes, y entre el tumulto militar para la presa, entre las llamas y la sangre, entre las ruinas de una ciudad saqueada, y entre el fuego de los templos que caían sobre sus dioses, sólo hubo paz en este hombre.
Rompió en aplausos la turba Que todo al cabo lo aplaude, Gozó don Favila el tríunfo, Y el rey gimió de coraje. Dióse por libre á la infanta, Y empezó á salir la gente, Cuando confuso tumulto Se levantó en el palenque.
Allá abajo entre una turba Se ven apenas los jueces Con sus insignias por alto A las que ninguno atiende. Y suenan voces de riña, Y puños por alto vense, Aun que en verdad del tumulto Nadie la razon comprende.
El enlutado entonces que mostraba Autoridad entre ellos, la voz fiera Alzó en un pergamino que llevaba Leyendo en torba voz de esta manera; «Mirando los pecados infinitos »Con que manchó su vida y su conciencia »El alma de este juez, y sus delitos »No mereciendo de su Dios clemencia »Y en la balanza igual de su justicia »Pesando mucho mas que su inocencia »La venganza, el orgullo y la avaricia, »Al cuerpo infame el Hacedor sentencia »Con el alma á sufrir males eternos »Por una eternidad en los infiernos.» Y á estas palabras la infernal caterva Del vil cadáver con furor asiendo (197) Iba á ensayar en él venganza acerba Con ira horrible y tronador estruendo Cuando á la voz de Satanás cediendo El tumulto feroz...
No es un ser, muerte violenta, sino, apenas, lacónico suceso; más bien su modo tira, cuando ataca, tira a tumulto simple, sin órbitas ni cánticos de dicha; más bien tira su tiempo audaz, a céntimo impreciso y sus sordos quilates, a déspotas aplausos.
El octogenario Martín de Robles, que investía la clase de general, fué sin ningún mi- ramiento ni proceso ejecutado en secreto, lo que produjo un serio tumulto en Potosí.