turquesa


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  • sustantivo

Sinónimos para turquesa

calaíta

Sinónimos

molde

Ejemplos ?
Artículo 11.- La Bandera de Honduras es un símbolo nacional. Constará de tres franjas iguales y horizontales, la superior y la inferior, de color azul turquesa y la del centro blanca.
La turquesa me avisa; yo debo escucharla. ¿No recuerda usted lo que tantas veces hemos hablado? De regiones que no conocemos por la razón, pero que incesantemente se revelan a nosotros por el sentimiento, nos llegan estas advertencias misteriosas, que los necios escépticos no atienden.
Verás mil retorcidas caracoles, mil bucios istrïados, con señales y pintas de lustrosos arreboles: los unos del color de los corales, los otros de la luz que el sol represa en los pintados arcos celestiales, de varia operación, de varia empresa, despidiendo de sí como centellas, en rica mezcla de oro y de turquesa.
Clava en mí tu pupila centellante en donde el toque de la luz impresa brilla como una chispa de diamante engastada en una húmeda turquesa!
Todos los años el 1.º de junio fueron los niños a echar sus cartas en el hueco del tronco de la encina, pero no volvieron recibir los preciosos dones del hada Turquesa y del hada Esmeralda.
Por ejemplo, cuando el secretario, el conde Veriaguine, me ha llevado en automóvil a Pau y hemos chocado contra unos árboles... Momentos antes, la condesa Veriaguine se había fijado, a la hora del almuerzo: la turquesa no tenía su color habitual.
Me embromaron, diciéndome que la piedra sería fósil, el diente de algún mastodonte; yo defendí mi turquesa; pero noté también el fenómeno.
Media hora después ocurría el accidente; el mecánico quedó muerto; Veriaguine aún cojea de su pierna rota... Yo sufrí heridas... Con mi restablecimiento volvió el color de la turquesa. Y ahora...
El lote de Félix fue el último. El hada Turquesa entregó al niño un billete de banco y el hada Esmeralda el jilguero encerrado en una jaula bonita y elegante.
Muy a menudo le encontraba yo preocupado, mirando atentamente a una gruesa turquesa que llevaba en el dedo meñique y era de las más hermosas que yo he tenido ocasión de ver: de un azul limpio como el cielo en primavera, y de una lisura de cristal opaco.
Y Micaela leyó lo siguiente: «Las hadas Esmeralda y Turquesa, más conocidas por las buenas hadas, queriendo dejar un recuerdo a los niños de este pueblo de su paso por él, les ruegan que escriban lo que desean antes del 1.º de junio y depositen sus peticiones en el hueco del tronco de la encina que hay a la entrada del campo.
Y QUETZALCOATL, al borde del luminoso océano, tomó unos adornos que se encontraban en la balsa y se fue revistiendo con su nueva piel: Su atavío de plumas de QUETZAL, su máscara de TURQUESA.