Ejemplos ?
El Pueblo Oriental, el que inspira a la libertad como bien supremo y por conquistarla primero, y luego por defenderla, lucha sin vagar durante una década entera, queda encadenado en Tacuarembó; allí ve la consumación de su sacrificio inmisericorde.
A las claras ciudades de Asia volemos. Ya mi mente estremecida ansía vagar, ya alegres de su afán los pies cobran fuerzas. Oh dulces compañías de mis camaradas, adiós: a quienes, lejos a la vez de casa que partimos, distintas vías, diversamente, nos devuelven.
Así, Don Tigre de Bengala recuperó las rayas de su vestimenta y engrasando su dichosa grúa continuó su vagar por las selvas invadidas de tránsito que un día se llamaron vírgenes.
Desde el 5 de julio de 1826 hasta el 12 de octubre de 1827, los miembros de la Junta de Representantes (hay excepciones para confirmar la regla), y el gobierno de Suárez y su “animador” de ahora don Juan Francisco Giró, y los “observadores” porteños Ocampo y Ferrara, trabajaron sin vagar en la obra acariciada de antiguo, de desteñir la Provincia y estrangular lo típico artiguista y oriental.
Mas siempre del juez dejaba La imaginacion incierta Cuanto en las hojas leía De la confusa cartera: Porque esparcidos á trozos En desordenadas piezas Sus misteriosos fragmentos Decian de esta manera: (220) Jamás me pararé: siempre á mis ojos Se estiende y á mis pies algun camino. Por breñas, por pantanos, por abrojos Sin término vagar es mi destino.
Oraba el padre de hinojos en un pico de la alfombra que disimulaba en parte la humedad de las baldosas, y él, recostado en las verjas del coro, en dulces memorias dejaba vagar perdida al ánima irreligiosa.
Sus padrecitos lo miraban con gran preocupación y lo seguían cuando como sonámbulo se levantaba de su fino petate hecho con pieles de ocelotes y venados y salía a vagar por las chinampas y los bosques cercanos.
Un atardecer, después de vagar por los montes de una pequeña sierra, al llegar a la cúspide de uno de ellos, descubrieron el más hermoso valle que jamás habían visto.
El coyote se puso listo y astutamente se deslizó hasta donde se encontraba el negro animalejo y de un salto lo atrapó y le sirvió de estupendo manjar. Después de reposar un buen rato, de seguro para lograr una digestión eficaz, se lanzó a vagar nuevamente y muy despreocupado.
Allá es voz que penas y culpas de su libre mocedad trajéronle una dolencia de espíritu y corporal, que vino a dejarle casi mudo, imbécil, incapaz. Pacífico en su idiotez, permitíanle vagar libre por el pueblo.
Ella de continuo tétrica, Los sitios mas solitarios Elejia por santuarios De su secreto pesar; Y se la via en la noche Cual sombra que arrastra el viento A solas con paso lento Por los jardines vagar.
Antes es vil que meritorio el que lo deja vagar, porque tuvo en sí mismo el instrumento del bien, y pasó por la vida sin utilizarlo ni educarlo.