vecindad


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Sinónimos para vecindad

Sinónimos para vecindad

Ejemplos ?
Todo había sido cambiado mediante el esfuerzo conjunto de sus padres y de sus hermanos. De la vecindad entera, aquella era la familia más progresista...
Después, durante varios días, no tuvo queja de ella el Cachete: la Gorgoritos no separábase de su lado más que para ocuparse al galope de sus más indispensables quehaceres domésticos; no se acostaba, dormía a ratos en una mecedora junto a la cama, confortábale el espíritu hablándole de cosas agradables, entreteniéndole con los chismes de la vecindad, y hasta, desde una tarde en que él púsose mohíno al verla encorsetada y con flores en el pelo, había renunciado a toda coquetería y veíala siempre de trapillo y sin avalorar con adorno alguno sus irresistibles encantos.
l Consejo de Seguridad, Recordando sus resoluciones anteriores, en particular las resoluciones 1572 (2004), 1893 (2009), 1911 (2010), 1924 (2010), 1933 (2010), 1942 (2010), 1946 (2010), 1951 (2010), 1962 (2010), 1967 (2011) y 1968 (2011) y las declaraciones de su Presidencia relativas a la situación en Côte d’Ivoire, así como la resolución 1938 (2010) sobre la situación en Liberia, Reafirmando su firme compromiso con la soberanía, la independencia, la integridad territorial y la unidad de Côte d’Ivoire y recordando la importancia de los principios de buena vecindad...
La propia madre lo había confeccionado. Se lo había cortado un sastre de la vecindad, que tenía muy buenas manos. Como decía la portera, si hubiese dispuesto de medios y tenido un taller con oficiales, habría sido sastre de la Corte.
Desde que recibí su carta, había adquirido el hábito de rondar su vecindad, y así descubrí que a la hora del crepúsculo solía dar un paseo, acompañada únicamente por un negro de librea, por una plaza pública.
Discurso En los más ilustres y gloriosos capitanes y emperadores del mundo, el estudio y la guerra han conservado la vecindad, y la arte militar se ha confederado con la lición.
En su estudio sobre “El Porvenir del Panamericanismo” escrito cuando todavía es verdad que el propósito atrayente de “la buena vecindad” progresaba – con toda lógica – cualitativa y cuantitativamente porque giraba en base a los principios jurídicos que son absolutos por definición, el conocido internacionalista Yepes ponderó la fórmula arbitral como medio supremo de asegurar la paz y también como solución de sabor americano auténtico en los siguientes términos que comparto y me agrada repetir: “El arbitraje ha sido la bandera que el panamericanismo ha izado desde los tiempos heroicos de Bolívar; en tratados públicos y en Conferencias Mundiales, el nuevo Continente ha afirmado su confianza en una política de conciliación y de paz.
Los extranjeros que hagan o hayan hecho servicios importantes al Estado, los que puedan serle útiles por sus talentos, sus invenciones o su industria, y los que formen grandes establecimientos o hayan adquirido la propiedad territorial, por la que paguen de contribución la cantidad anual de 50 pesos fuertes, podrán ser admitidos a gozar el derecho de vecindad.
La República del Perú y la República de los Estados Unidos del Brasil, con el propósito de consolidar para siempre su antigua amistad, suprimiendo causas de desavenencia, han resuelto celebrar un Tratado que complete la determinación de sus fronteras, y que al mismo tiempo, establezca principios generales que faciliten el desarrollo de las relaciones de comercio y buena vecindad entre los dos países.
Los Miembros de las Naciones Unidas convienen igualmente en que su política con respecto a los territorios a que se refiere este Capitulo, no menos que con respecto a sus territorios metropolitanos, deberá fundarse en el principio general de la buena vecindad, teniendo debidamente en cuenta los intereses y el bienestar del resto del mundo en cuestiones de carácter social, económico y comercial.
Item, a los tales Vecinos que se les señalare los dichos solares y tierras, se les dará de juro de heredad, para que hagan de ellos lo que quisieren, como cosa suya propia, con que desde luego obliguen que sustentarán la Vecindad en la dicha Ciudad, tiempo de diez años, y otorgarse ha (de lo ser así), ante el Escribano Público de la dicha Ciudad.
Item, ha de ser Escribano Público y del Cabildo de ella, una persona que se hábil y suficiente, ante quién pasaran todos los dichos negocios y escrituras que los dichos hicieren para la Vecindad.