Ejemplos ?
El rato menos pensado el aguijón venenoso de los alacranes, chinchorros y la mordedura furtiva de culebras que se enroscan hasta debajo de las almohadas, dejan en la agonía a los montubios, abandonados de toda protección social y en medio de destartaladas casuchas que medianamente se defienden de la intemperie rigurosa del trópico, con medias paredes de caña brava y techos porosos de hojas de bijao.
El señor Gobernador era de los que dicen que la mujer, en aritmética, es un multiplicador que no hace operaciones con un quebrado; en álgebra, la X de una ecuación; en geo- metría un poliedro de muchas caras; en botánica, flor bella y de grato aroma, pero de jugo venenoso; en zoología, bípedo lindo, pero indomesticable; en literatura, valiente paradoja de poetas chirles; en náutica, abismo que asusta y atrae; en me- dicina, pildora dorada y de sabor amargo; en ciencia admi- nistrativa, un banco hipotecario de la razón y el acierto, y...
Otras, olvidando que Juárez paseaba en un coche de mulas, ponen coche de viento y de cochero a una pomba de jabón; el lujo venenoso, enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero.
¡Qué pesadilla descorrió en mente humana ilusión tan negra como la realidad de mi desventura! = El upas, árbol venenoso de la Oceanía, no deja brotar ni una planta en el ámbito que cobija su ramaje.
Y tú, rojo juez, si dijeses en voz alta todo lo que has hecho con el pensamiento: todo el mundo gritaría: »¡Fuera esa inmundicia y ese gusano venenoso!« Pero una cosa es el pensamiento, otra la acción, y otra la imagen de la acción.
Mas tú, profundo, sufres demasiado profundamente incluso por pequeñas heridas; y antes de que te hayas curado, se arrastraba el mismo gusano venenoso por tu mano.
Como hace miles de años flota un áspero aliento De mediodía, y bajo mi planta destructora La gramilla aplastada no se duele ni llora; Pugna por levantarse sobre el brazo del viento. Como hace miles de años sube de las corola, Un venenoso, dulce y profundo llamado: Paréceme que algo va a serme revelado.
Y dijo bien, según los aforismos de Nicandro: que son los celos mismos un veneno tan súbito, que apenas toca la lengua, cuando ya las venas y el corazón abrasan: tan presto al centro de la vida pasan; que no hay frías cicutas ni anapelos como solo un escrúpulo de celos. En fin, de ver el gato lastimado, que le había criado, envió por triaca, que todo venenoso ardor aplaca.
¡Desesperado, demente, y de mí propio enemigo, dando furiosos bocados en mis miembros doloridos, con altos gritos muriera, ya desde el mundo precito, cual del venenoso diente de rabioso can mordido!- Mas es felizmente un sueño, tan mentido como inicuo, y tú la verdad eterna, sublime dogma de Cristo: ven pues, y al doliente lecho, donde le aguardo contrito, del perdón divino envía al consolador ministro; la dulce imagen celeste, de moribundos alivio, del que, tomando en sus hombros nuestras culpas y delitos, enclavado en un madero, lanza el postrero suspiro, de su fin con el recuerdo, temple y dulcifique el mío.
Cuando hicimos a la nación el único fideicomisario de la riqueza del pueblo, y garantizamos para todos un sustento abundante, por una parte aboliendo la necesidad, y por otra parte inspeccionando la acumulación de los ricos, cortamos esto de raíz, y el árbol venenoso que ensombrecía su sociedad se marchitó, como la calabaza de Jonás, en un día.
Nosotros conquistamos este suelo con el esfuerzo de nuestro brazo y convertimos en habitable región estas selvas, guarida de las fieras, y exterminamos la raza del dragón venenoso que vivía en los pantanos; nosotros rasgamos el velo de nieblas que ayer flotaba tristemente sobre este desierto, y quebramos las rocas y abrimos entre precipicios seguro paso al caminante.
Al fin el pestilente ser traía del color del sablón la sobreveste, que, fuera del color, era del corte del que usan los prelados en la corte. Como insignia en escudo y en cimera portaba un sapo hinchado y venenoso.