verja


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  • sustantivo

Sinónimos para verja

enverjado

Ejemplos ?
La mañana del siguiente día, a la hora que el sol asomaba sobre las aguas del Plata, tres jóvenes, cubierto el rostro con los velos de sus sombrerillos de paja blanca; llevando en una mano el quitasol y regazando con la otra las faldas de sus elegantes trajes de bretaña plomo, atravesaban el jardín de la quinta, y se dirigían a la verja.
Sabía que los suyos, y con ellos Samuel, la esperaban reunidos en una glorieta, especie de pabellón de mármol blanco, situado a la entrada de la verja; y quería llegar sin ser vista, para dejar el severo vestido de calle, y presentarse con los frescos y primorosos atavíos que usaba en su casa.
El patio estaba contiguo a un jardín, que era una ascua de flores; las rosas colgaban, frescas o fragantes, por encima de la diminuta verja; estaban en flor los tilos, y las golondrinas chillaban, volando: «¡Quirrevirrevit, ha vuelto mi hombrecito!».
La verja que rodeaba la plataforma tenía una cancela -cerrada con candado- a la que se llegaba desde la plaza por un tramo de escalera, y desde ella hasta el pórtico se extendía un sendero enteramente cubierto de maleza.
La fiesta religiosa había traído a ella una multitud inmensa de fieles; pero ya ésta se había dispersado en todas direcciones, ya se habían apagado las luces de las capillas y del altar mayor, y las colosales puertas del templo habían rechinado sobre sus goznes para cerrarse detrás del último toledano, cuando de entre las sombras, y pálido, tan pálido como la estatua de la tumba en que se apoyó un instante mientras dominaba su emoción, se adelantó un hombre que vino deslizándose con el mayor sigilo hasta la verja del crucero.
A la seis la verja que cierra el recinto exterior del panteón ábrese dando paso a la multitud que lo invade silenciosa, derramándose en sus esplendidos jardines, perfumados con las flores de todas las zonas.
Apenas la grande verja se abre, penetran en el fúnebre recinto, y lo invaden en toda su extensión, llevando los ardientes rumores de la vida al helado silencio de la muerte.
La institutriz, que conocía de nombre o de trato a los propietarios de la mayor parte de ellos, iba diciendo a la niña quiénes eran, y esta la escuchaba con indiferencia exclamando a cada momento cuando se paraba delante de una verja: -¡Hermosos claveles!
En la primera curva de la llana carretera, a dos o tres hectómetros del fonducho, y a escasísima distancia de la verja de Bellavista, el coche, rotos los cristales, torcida una rueda, sosteníase con dificultad, mientras el mayoral, con el improvisado auxilio de algunos mozos de la aldea, trataba de recomponer lo destruido.
n las primeras horas de una noche de diciembre, a su paso por Barracas al norte, lindo arrabal de Buenos Aires, un tramway se detuvo para desembarcar numerosos pasajeros ante la verja de una quinta cuyos jardines, iluminados, anunciaban una fiesta.
Este monumento digno de un semidios es el sepulcro de La-Rosa y Tarragona. Ciérralo una graciosa verja que corre en torno rematada en sus ángulos por cuatro pilastras.
Casi desde lo alto del monte llegaba hasta la carretera. Daba entrada una soberbia y amplia verja de hierro pintada de verde. Espléndida y enarenada alameda, interrumpida a la mitad por soleada plazoleta, con fuente y estatua en el centro, llevaba al visitante hasta el jardín, riquísimo en rosales; a la terminación del vergel admirábase la terraza del hotel, que era éste un verdadero palacio.