Ejemplos ?
Los teucros, semejantes a una llama o a una tempestad y poseídos de marcial furor, seguían apiñados a Héctor Priámida con alboroto y vocerío; y tenían esperanzas de tomar las naves y matar entre las mismas a todos los aqueos.
Miguel llevó sus cinco perros: Bisonte, color de estiércol de cuy, el más inteligente y ágil; Cocuyo, de gran intuición nocturna; Aguano, por su dulzura y pelaje de color caoba, y Rana, el más pequeño de todos. Miguel los conducía en medio de un vocerío riente y ensordecedor.
Siempre vacilaba un poco antes de hacerlo; la calle principal era alegre, bullanguera, inundada de sol, y la escuela abría su portal negruzco en una especie de callejón maloliente. El ansia de felicidad que hay en el ser humano detenía a Pelegrín un minuto más, entre el vocerío y alborozo de la calle.
(Se deja caer sobre el petate; don Julián la abraza y la besa con ardor; pero al mismo tiempo se escucha el canto de La Marsellesa Anarquista, entonado por hombres, mujeres y niños, mezclado con vocerío, disparos de fusilería y fragor de combate: “A la revuelta, proletario, “Ya brilla el día de la redención; “Que el sublime ideal libertario “Sea el norte de la rebelión.
Cesó en su dulce canto el pasajero, ahogó su vocerío el ronco marinero, terror de muerte en torno le rodea, terror de muerte silenciosos y frío; y él va a estrellarse al áspero bajío.
— Los teucros avanzaban también, y como muchas ovejas balan sin cesar en el establo de un hombre opulento, cuando al ser ordeñadas oyen la voz de los corderos; de la misma manera elevábase un confuso vocerío en el ejército de aquellos.
Así Odiseo, obrando como supremo jefe, se imponía al ejército; y ellos se apresuraban a volver de las tiendas y naves a la junta, con gran vocerío, como cuando el oleaje del estruendoso mar brama en la anchurosa playa y el ponto resuena.
Llegaron a la torre del magnánimo Menesteo, y penetrando en el muro, se unieron a los defensores, que ya se veían acosados; pues los caudillos y esforzados príncipes de los licios asaltaban los parapetos como un oscuro torbellino. Trabóse el combate y se produjo gran vocerío.
La existencia agitada y bulliciosa de Madrid, comenzaba a manifestarse en los grupos de obreros que por la carretera se extendían; en los carruajes cubiertos de polvo que cruzaban por ella, en el vocerío de las mujeres que, mantón al brazo y pañuelo a hombros, regresaban de sus tareas, y en el rumor confuso que venía de la ciudad como un alentar poderoso.
¿Cómo te parece que acabarán estas cosas? Junto a las naves crece el vocerío de los robustos jóvenes. Tú, sentado aquí, bebe el negro vino, mientras Hecamede, la de hermosas trenzas, pone a calentar el agua del baño y te lava después la sangrienta herida, y yo, en el ínterin subiré a un altozano para ver lo que ocurre.
Cayó la turba mísera temblando Pasmada de terror y de piedad. Alzóse un alarido que llenaba Del ancho patio el ámbito vacío; Sucedió al penetrante vocerío Misterioso susurro de oracion.
Cuando se hastiaba de la ciudad bullente, iba de caza atronando el bosque con sus tropeles; y hacía salir de sus nidos a las aves asustadas, y el vocerío repercutía en lo más escondido de las cavernas.