volar


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  • verbo

Sinónimos para volar

desaparecer

Sinónimos

explotar

Sinónimos

Sinónimos para volar

Ejemplos ?
Los patos rebuznaban todo el día en su corral y presumían de poder hacerlo todo: volar, correr, saltar; sólo les preocupaba que habían perdido su capacidad de nado.
Cuando pensaba en que el mal rato sufrido hubiérala podido empeorar, parecía que el lecho le escupía, pero el dolor que al moverse le hiciera sentir, hacíale exhalar hondos suspiros, y rabiosa y silenciosamente tascar el freno que le impedía volar al lado del ser querido.
Nuestro héroe, al contrario, conocía, como conoció la abutarda el pesado volar de sus hijos, que no le unía a Salomón lazo alguno; que era tonto perdido desde el día de nacer.
El consejo era bueno, desde luego, pero como nada tenía que embalar, se metió él en el baúl. Era un cofre curioso: echaba a volar en cuanto se le apretaba la cerradura.
El poderoso genio de las generaciones, más veloz que el ave, que la flecha, que todo lo terreno capaz de volar, lo llevó a los espacios, donde rayos, de estrella a estrella, unían entre sí los cuerpos celestes; nuestra Tierra giraba en el aire tenue, y aparecía una ciudad tras otra.
Una chispa de un cohete había prendido fuego en el forro y reducido el baúl a cenizas. Y el hijo del mercader ya no podía volar ni volver al palacio de su prometida.
Y, sacando de la cama al chiquillo, lo estrechó contra su pecho, y las ramas cuajadas de flores se cerraron en torno a los dos. Quedaron ellos rodeados de espesísimo follaje, y el hada se echó a volar por los aires.
Pero sucedió que, estando el barquichuelo en plena navegación, alguien llamó a los niños, y ellos se echaron a correr sin preocuparse de la suerte del zueco, el cual siguió alejándose de tierra; el escarabajo estaba de verdad aterrorizado. No podía volar, pues lo habían atado al mástil.
4 La goleta aquella que veis, huéspedes, dice que fue de las naves la más rápida y que, de ningún nadador madero el ímpetu, no podía preterirla, tanto si con palas menester fuera volar, o si con lienzo.
Tan grande fue mi espanto que sin darme cuenta corrí y corrí; miraba violentamente hacia atrás y veía como la gigantesca alimaña me venía persiguiendo; su hocico abierto dejaba ver unos brillantes y filosos colmillos dispuestos a devorarme y su lengua parecía una enorme boa que se movía golosa. La lagartija ya estaba muy cerca de mí, lista para devorarme, cuando de pronto recordé que tenía alas y podía volar.
El hada con buen humor, es decir, una humorada, se quitó el color de humo al volver a ser humana y al recobrar la humildad, humorista humanitaria, sin más humíferos gestos tan solo dijo humectada: -Pajaritos a volar; aquí el cuento va a acabar y en bien de la humanidad no me vuelvo más a ahumar.
La música rompió a tocar, y todos los espectadores gritaron «¡hurra!». «¡Es gracioso esto de volar por los aires! -pensó la botella es otra forma de navegar.