Ejemplos ?
Yo la amaba como a un ángel, con celeste idolatría, y a mi amor correspondía como una mujer vulgar: yo un amor la consagraba emanado de los cielos; ¡y ella el dogal de los celos me apretaba sin cesar!
Busca, pues, el sosiego dulce y caro, como en la oscura noche del Egeo busca el piloto el eminente faro; que si acortas y ciñes tu deseo dirás: "Lo que desprecio he conseguido; que la opinión vulgar es devaneo." Más quiere el ruiseñor su pobre nido de pluma y leves pajas, más sus quejas en el bosque repuesto y escondido, que agradar lisonjero las orejas de algún príncipe insigne, aprisionado en el metal de las doradas rejas.
Además, nos llena de amores, de deseos, de temores, de mil ilusiones y de toda clase de estupideces, de manera que no hay nada tan cierto como el dicho vulgar de que el cuerpo jamas conduce a la sabiduría.
Los caballeros reservaban sus opiniones, pero las damas no tardaron en declararla «una excelente mujer, nada bonita, sin la menor educación y decididamente vulgar».
No tendrás razón en decir lo que sueles, que este nuestro sabio no se halla en parte alguna, porque nosotros no fingimos esta vana grandeza del humano entendimiento, ni publicamos gran concepto de cosa falsa, sino como lo formamos os lo damos y os lo daremos, si bien raramente y con grande intervalo de los tiempos se halla, porque las cosas grandes que exceden el vulgar y acostumbrado modo no nacen cada día.
Apenas había acabado Iván cuando recomenzó, y ella, que empezaba a deleitarse con el miembro potente de ese hombre vulgar con mayor fruición de la que jamás había experimentado, se entregó por entero a la brutal voluptuosidad de verse así ferozmente ultrajada.
Sólo temía que los hombres comunes no lo comprendieran y confundieran todo en una simple y vulgar guerra de ambiciones por el poder de unos cuantos.
Opto por la primera, dijo Simmias, porque admití la segunda sin demostración, por su verosímil apariencia que es suficiente al vulgar.
Si quieres aclarar las ambigüedades de las palabras, enséñanos que n0 es feliz aquél que el vulgar así lo llama...
Es inútil, como decía en otra ocasión: no nos salvaremos con proyectos, ni con cambios de ministros; y expresándose en una frase vulgar: 'Esto no tiene vuelta'.
Ojalá que éstas algún día sean conscientes de su-nuestra función-misión como seres humanos en el cosmos, hoy tan confundida por el comercialismo hipócrita y vulgar y las ideologías del dinero y la demagogia, y den el salto cualitativo que la humanidad espera.
LAUDE FROLLO Claude Frollo no era, en efecto, un personaje vulgar; pertenecía a una de esas familias que en el lenguaje impertinente del siglo pasado se llamaban indistintamente alta burguesía o pequeña nobleza.