zahúrda

(redireccionado de zahúrdas)
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Sinónimos para zahúrda

Sinónimos para zahúrda

Ejemplos ?
Certificando al lector que no pretendo en ello ningún escándalo ni reprehensión sino de los vicios; pues decir de los que están en el infierno no puede tocar a los buenos. Acabé este discurso en el Fresno a postrero de abril de 1608. Fin de las Zahúrdas de Plutón.
Fue escrito en 1608 e intentó publicarse en 1610, aunque vio la luz hasta 1627 en la edición de Sueños y discursos publicada en Barcelona. Su versión expurgada se publicó en 1631 con el nombre de Las zahúrdas de Plutón, dentro de los llamados Juguetes de la niñez.
Son, por este orden, El Sueño del Juicio Final (llamado a partir de la publicación de Juguetes de la niñez, la versión expurgada de 1631 El sueño de las calaveras), El alguacil endemoniado (redenominado El alguacil alguacilado), El Sueño del Infierno (esto es, Las zahúrdas de Plutón en su versión expurgada), El mundo por de dentro (que mantuvo su nombre siempre) y El Sueño de la Muerte (conocido como La visita de los chistes).
El conjunto de las zahúrdas de La Cancha está constituido por dos construcciones casi perpendiculares, en cuidada orientación N—S la mayor.
Cochineras: Destinado para la cría del cerdo, están formadas por varias zahúrdas estructuradas en un recinto rectangular con un patio central.
En torno al patio principal (podía haber otros secundarios), se situaban también las construcciones ganaderas (cuadras, zahúrdas, gallineros, parideras, etc.) y las de almacenaje, la principal de las cuales eran el alfolí (para guardar las semillas) y los graneros.
En las proximidades del castillo se encuentra una cueva de grandes dimensiones que se proyecta al final en una sima, conocida como de los Tocinos. Su nombre le viene de que ahí tiraban los cerdos muertos de las zahúrdas del castillo y de la tinada de Mata Begid.
El ganado porcino se guardaba en unas pequeñas construcciones, las cochiqueras, pocilgas o zahúrdas, que habitualmente estaban aisladas de las cuadras, situándose en el corral, junto a la casa.
En el Valle del Tietar era habitual alojar las zahúrdas en la cuadra de la planta inferior, bajo la escalera. En muchas ocasiones, en la cuadra se construye un segundo piso de tablas que no suele ocupar toda la superficie, el pajero o payo, en donde se almacena el heno que servirá para alimentar el ganado estabulado o el material con el que formar la cama y mejorar las condiciones higiénicas y de limpieza de la cabaña.
Existen dos tipos de zahúrdas, las de adultos, y las de parideras. En la dehesa hay algunos molinos que se usaban antiguamente para la molienda de la aceituna o del cereal, como el molino del Herrado y el molino de Respinga.
Cerca del pueblo se encuentra la majada de los Porqueros, un conjunto de chozas llamadas zahúrdas, donde se refugiaban los cerdos, y la choza del porquero, el ganadero que los cuidaba.
El discurso del presidente José Figueroa Alcorta en el mencionado acto donde se inauguran las casas del Barrio Butteler dice: “El conventillo, el inquilinato y demás zahúrdas cerradas a la luz y al aire no limitan su acción al fermento de las protestas aisladas y los extravíos libertarios; no circunscriben su acción morbosa al desgaste gradual de lo que ha caído en sus garras, sino que extienden su influencia perniciosa sobre el porvenir, comprometiendo las energías vivas del país en un descenso seguro, pues nada hay más evidente que de ahí no pueden salir más que organismos valetudinarios, incapacitados para la lucha por el bien, por los ideales de la vida culta, por la conquista del progreso social”.
El castillo se divide en dos grandes zonas, la plaza de armas (se convirtió en tiempos recientes en un cortijo, del cual se conservan los arcos de las zahúrdas que daban a este gran patio) y el alcázar islámico (a un niver superior con respecto al resto del castillo).
Las fuentes orales señalan que el pueblo se fundó a partir de un grupo de personas que se dedicaban a cuidar zahúrdas y cuadras pertenecientes a vecinos de Coria y situadas en el lugar donde actualmente está Casillas.
A partir de esta edición Sueño del Juicio Final fue llamado Sueño de las calaveras; El alguacil endemoniado, El alguacil alguacilado; Sueño del Infierno, Zahúrdas de Plutón; El mundo por de dentro mantuvo su nombre siempre y Sueño de la Muerte fue conocido como Visita de los chistes.
Prosa satírica, edición de Ignacio Arellano, Madrid, Ollero-Ramos, 2003. Las zahúrdas de Plutón, Poitiers, Mas, 1955. Sueños y discursos, edición de Felipe Maldonado, Madrid, Castalia, 1973.
649), que Clemencín identifica con el citado Miguel Escoto, pero que bien y mucho mejor pudiera ser el italiano que tratamos. A ellos se ha de añadir a Quevedo en su Sueño del infierno o Las zahúrdas de Plutón (ed.