zalamero


También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • sustantivo

Sinónimos para zalamero

Sinónimos para zalamero

adulador

Ejemplos ?
(¡Cómo tarda el semáforo en dar el siga!)Después de haber recorrido con vehemencia aquel trayecto que comprendía (¡Al fin!) de su hogar, en el último departamento de un edificio chaparro y con aspiración de moderno, situado a dos cuadras de ahí, hasta la esquina en la que aparecía zalamero y orgulloso el puesto de revistas y diarios, el niño sonreía como si dentro se hubiera llenado de un elíxir desconocido.
El Caracoles, al que le había hecho bizcar de los dos ojos la hermosura de la muchacha, preguntó a ésta con acento zalamero, al par que se colocaba una mano en la cintura y con la otra se echaba hacia atrás el cordobés, como en los tiempos en que no dejaba vivir a ninguna hembra del distrito: -¿Es verdá, salero, que tú me quieres a mí más que a las niñas de tus ojos?
Se acuerda cualquiera, al contemplarle en tales momentos, de Gil Blas, de don Pablos, de maese Pedro, de Patricio Rigüelta; pero como este último, todos esos personajes con un tinte aldeano que hace de esta mezcla algo digno de la égloga picaresca, si hubiere tal género. Zalamero ha sido diputado en una porción de legislaturas; conoce a Madrid al dedillo, por dentro y por fuera; entra en toda clase de círculos, por altos que sean; se hace la ropa con un sastre de nota, y, con todo, anda por las calles como por una calleja de su aldea, remota y pobre.
Los pantalones de Zalamero tienen rodilleras la misma tarde del día que los estrena. Por un instinto del gusto, de que no se da cuenta, viste siempre de pardo, y en invierno el paño de sus trajes siempre es peludo.
No se sabe por qué, Zalamero siempre trae migajas en aquellos bolsillos hondos y sucios, y lo peor es que, distraído, las coge entre los dedos manchados de tabaco y se las lleva a la boca.
¿No lo dijiste? -añadió, colgándose del cuello de su madre como un diablillo zalamero, habituado a mandar-. ¿No dijiste que aquel vestido que se te quedó antiguo, de seda verde?
Y mientras humeaban en las cafeterillas minúsculas la leche y el café, y brillaban alegres las tazas y el azucarero de Limoges, decorados con ligeras guirnaldas de violetas rusas, Solange se atrevió a interpelar a su institutriz, en tono zalamero: -Donc, madame...
Y Zalamero se enternece de veras y suspira porque ha hablado con el corazón. En el fondo es cómo el aguador que junta ochavos y suena con la terriña.
El menos observador ve en él algo simbólico; es una personificación del genio de la raza en lo que tiene de más miserable, en la holgazanería servil, pedigüeña y cazurra. «Yo soy un frailuco -dice el mismo Zalamero-; un fraile a la moderna.
En efecto: Zalamero, que sigue con agrado e interés cualquier conversación, en cuanto se trata de política bosteza, se queda triste, con la cara de miseria melancólica que le caracteriza, y enmudece mientras mira; receloso, al preopinante.
No cree que ningún hombre de talento tenga lo que se llama ideas políticas, y hablarle a Zalamero de monarquía o república, democracia, derechos individuales, etc., etc., es darle pruebas de ser tonto o de tratarle con poca confianza.
Pertenece a un partido como cada cual; pero una cosa es seguirle el humor al pueblo soberano, representar un papel en la comedia en que todos admiten el suyo, por no desafinar, y otra cosa es que entre personas distinguidas, de buena sociedad, se hable de las ideas en que no cree nadie. Zalamero, en el seno de la confianza, declara que él ha llegado a ser hombre público...